LAS MARIPOSAS DEL CIANURO

regular | Fecha de publicación: 13 junio, 2015

Hay una cosa que nunca
debe perderse: la curiosidad. Cuando dejamos de preguntarnos “¿por
qué?”, nos convertimos en esclavos de lo que nos digan otras
personas. Dejamos que otras personas piensen por nosotros. El pensamiento científico está lleno de momentos donde hacerse la
pregunta correcta provoca un súbito acelerón en la investigación y
el conocimiento. El lo que Thomas S. Kuhn llamaba las “revoluciones
científicas”. Hoy no vamos a hablar de una revolución, pero si de
cómo hacerse la pregunta correcta lleva sobre un enigma que,
aparentemente no lo era, y da sus frutos en forma de conocimiento.

image

Imagen
de un individuo
típico del égnero
Zygaena.
Ha sido tomada del blog http://pateandolassierras.blogspot.com.es,
un lugar espectacular para la fotografía naturalista y, para más en
concreto, conocer la fauna y flora de la Sierra de Cazorla, Segura y
Villas

A principios del siglo
XX la mayoría de entomólogos y coleccionistas de insectos del mundo
usaba la última tecnología del momento para matar a los insectos y
demás artrópodos e intentaban con ello que su estructura externa no
sufriera ningún tipo de daño y pudiesen ser admirados y
contemplados en toda su plenitud (además de poder ser clasificados
sin errores). Estamos hablando del método conocido como “el
frasco matador con cianuro”
. Es literal. Se colocaba al insecto
capturado dentro de un recipiente que podía cerrarse y se insuflaba
dentro cianuro. La muerte del artrópodo devenía en pocos segundos y
sin que el animal luchase por escapar del recipiente. Esto era
especialmente importante en las mariposas ya que, las delicadas
escamas pigmentadas que cubren su alas, se desprenden con el mínimo
roce.

Sin embargo, había un
pequeño grupo de lepidópteros que resistían estoicamente al
cianuro y se empeñaban en pelear e intentar escapar de esa trampa
letal. Por aquel entonces, las especies que resistían al cianuro
estaban clasificadas en géneros bastante dispares pero, fue a parir
de los años 50 y 60 cuando los taxónomos comienzan a aglutinar a
todas estas especies dentro del género Zygaena. Paralelamente,
diversos investigadores comenzaron a preguntar el “porqué” de
esta “anomalía”. Aquí la tenemos. Está era la pregunta
correcta “¿Por qué existe un grupo de lepidópteros, clasificados
todos ellos dentro del mismo género, que presenta una resistencia
natural al cianuro? Y aquí viene el proceso de “revolución
científica”. FRAZER, JONES y ROTHSCHILD, en la década de
los 60 y 70, tras varios estudios, demostraron que las mariposas del
género Zygaena poseían ciertos compuestos azucarados que
contenían cianuro (llamados cianoglucósidos). Según las
circunstancias, estos compuestos podrían ser tóxicos para ellas
mismas, o bien, constituir un almacén seguro para el cianuro. Por
tanto había que investigar un poco más ¿Eran las mariposas las que
generaban estos compuestos con cianuro? En 1979 DAVIS y NAHRSTEDT
demostraron que si; las mariposas del género Zygaena eran
capaces de sintetizar compuestos con cianuro a partir de ciertos
aminoácidos presentes ya en su cuerpo (como la lisina y la
isoleucina), y esto lo podían hacer porque presentaban una mutación
de la enzima encargada de romper ciertos tipos de celulosa
(Beta-glucosidasa.). En este caso,
la enzima actúa sobre la glucosa para enlazarle grupos cianuro. Así,
un veneno potencial, queda enlazado a una molécula azucarada
provocando que, mientras esté ahí unido, pierda su capacidad letal.

Hasta aquí nuestro
momento revolucionario pero ¿Podemos aprender algo más de la
historia vital del género Zygaena?

Como muchas otras
adaptaciones, la función de estos compuestos que “capturan” el
cianuro no es solo la de evitar que la mariposa muera envenenada.
Rara es la ocasión en la que una adaptación tiene una única
función. En este caso, los compuestos azucarados con cianuro le
confieren al lepidóptero protección frente a depredadores.

¿Cómo? Imagínense
un patrón de colores reconocible (ver imagen) y un depredador que
deprede por primera vez a esta mariposa en cuestión. La mayor parte
de los mamíferos poseemos enzimas salivales capaces de digerir
ciertos compuestos azucarados (también los secretamos en  otros
lugares, pero es importante que sea en la boca por la rapidez de
acción). En este caso, en la boca del depredador, se libera el
cianuro provocando 2 cosas: I) mal sabor de boca y II) una dosis
considerable de cianuro. Si la dosis no es mortal ¿El depredador
volverá a intentar comer una de estas mariposas? Y, vayamos un paso
más allá ¿Un depredador que desarrolle aversión hacia este tipo
de coloración, llamativa y reconocible, no tendrá un mejor futuro
que uno que no la desarrolle? Pues bien, este tipo de coloraciones se
denominan aposemáticas (señales para alejar, en griego) y,
que este tipo de coloraciones sea tan común se debe, en parte, a que
el depredador que desarrolle aversión hacia a ellas, tendrá mejor
suerte que aquel que no lo haga.

Una
vez que existan muchos depredadores con esta aversión, que una
especie adquiera esta coloración también será apropiado para ella.
Es lo que se conoce como mimetismo de tipo mülleriano,
es decir, 2 o más especie que, no están cercanamente emparentadas,
han llegado al mismo tipo de patrón de coloración como un método
para protegerse de los depredadores. Un ejemplo muy claro serían
nuestras mariposas del género Zygaena
y
la coloración de otro de nuestros animales preferidos: la mariquita
(si, la mariquita sabe asquerosamente mal. Prueba práctica:
necesitamos un perro valiente y una ejemplar
de Coccinella
septempunctata
.
Procedimiento: acercar a ambos y esperar a que el perro se meta la
mariquita en la boca. Resultado: el perro comenzará a babear a razón
de un litro el segundo).

Además
de este tipo de mimetismo (podríamos
llamarlo, entre nosotros, el mimetismo “de los honestos”), existe
otro llamado mimetismo
batesiano
(o,
entre nosotros, mimetismo “de los tramposos). Consiste en que, dado
que maquillarse con colores vistos es una “señal para alejar” a
todo bicho tipo pulpo (depredadores en general), vamos a ponernos el
maquillaje aposemático de moda y, aunque en verdad tu no llevas
venenosos cianoglusódiso, no pinchas y no sabes mal, te maquillas
porque, quien sabe, igual esta noche ligas con el depredador
equivocado.

CONCLUSIÓN:
no desprecies nunca una pregunta, desde las más grandes preguntas
(¿hay vida en otros planetas?), hasta las más pequeñas (¿Por qué
no se mueren estos bichos?) dan lugar a un conocimiento científico
que aumenta en muchas direcciones y en múltiples niveles.

Para
saber más
:

  • La
    información sobre los cianoglucósidos la hemos sacado de
    FERNÁNDEZ-RUBIO, Fidel.
    Consecuencias de la defensa química en las mariposas del género
    Zygaena Fabricius, 1775: Insecta, Zygaenidae, Lepidoptera. Boletín
    de la SEA
    , 2004, no
    35, p. 269-274.
  • Sobre
    los tipos de mimetispo podéis consultar este maravilloso resumen de
    Rhett A. Butler (traducción de Genoveva Trejo Macías)
    http://es.mongabay.com/rainforests/0306.htm