
Fig.1.
Salamandrina
perspicillata
exibiendo el cuidado parental típico para conseguir la protección
de sus huevos frente a depredadores, como en este caso, larvas de
tricópteros.
Erase que se era una pequeña especie de
salamandra de unos tres centímetros de longitud de habitaba las
tierras del norte de la península itálica. Utilizaba lagunas con
buena calidad de agua para desova y esperaba pacientemente a que su
descendencia iniciara nuevamente el ciclo de la vida. Pero ocurría
algo muy extraño. Parecía que este pequeño urodelo tenía un poder
muy raramente observado dentro de su bastante prolija familia
anfibia: podía decidir entre cuidar activamente los huevos recién
puestos y, mantener este comportamiento hasta la eclosión de los
mismos o, bien, simplemente mantenerse a la espera en la cercanía.
Estamos hablando de la salamandra
endémica del norte de la península itálica Salamandrina
perspicillata.
Este tipo de comportamientos de cuidado de la puesta de huevos es
bastante típico dentro de los anfibios pero, recordemos, existen
tres divisiones taxonómicas dentro de los anfibios, a saber, Anuros
(ranas), Urodelos (salamandras) y Gimnofionidos (unos anfibios
tropicales de los cuales existen pocas especies, se le ve muy poco
porque son edáficos, es decir, viven siempre dentro de la tierra, y
tienen aspecto externo de una serpiente de piel algo húmeda y
pegajosa), pero el comportamiento de cuidado activo de la puesta de
huevos es extremadamente raro en los Urodelos (grupo anfibio al cual
pertenece nuestra pequeña salamandra) y, dentro de la familia a la
cual pertenece Salamandrina
(que
no es otra que la que lleva el propio nombre del género,
Salamandridae) solamente el 3,6% de las especie puede manifestarlo
(1). Pero, lo más curioso, no es que manifieste el comportamiento,
si no que pueda elegir según las circunstancias, entre 2 modos de
comportamiento (que se sepa). ¿Qué circunstancias evolutivas hacen
que una especie tenga en su “mochila de supervivencia” modos tan
flexibles de actuación? ¿Qué factores medioambientales ponen en
marcha el proceso de decisión por uno u otro comportamiento?
Andrea
Boscherini y Antonio Romano son dos investigadores del Departamento
de biología de
la Universidad de Roma que descubrieron la secuencia completa del
comportamiento protector de la puesta de huevos por parte de la
pequeña salamandra. En su artículo (1), se describe detalladamente
el proceso (el estudio de un comportamiento completo, y las
diferentes partes que lo componen, se denomina “etograma”), pero
nosotros lo resumiremos brevemente:
I)
En primer lugar, la ovoposición de las hembras suele producirse
sobre el fondo de las lagunas o ramas de pequeño tamaño caídas en
el fondo. II) Cuando un depredador, por ejemplo las larvas de
tricópteros, se encaran hacia los huevos, la hembra aparenta no
inmutarse pero, cuando la distancia está entre los 4-5 centímetros,
se produce lo que se denomina una “Estrategia de primera defensa”:
generación de una corriente de agua mediante el movimiento corporal
con la clara intención de hacer caer al depredador de la puesta de
la masa de huevos. La salamandra puede continuar este comportamiento
durante unos minutos hasta que la larva cae, y III) “La Estrategia
de segunda defensa” se produce si la primera no funciona. Consisten
en, simplemente, empujar con la cabeza y la cola (Ver Fig. 1)
Para las
especies que son ovíparas, la depredación sobre estos huevos es una
de las principales causas de mortalidad embrionaria. Esta es la clave
de que un comportamiento de cuidado parental evolucione. El
comportamiento tiene que, realmente, mejorar la esperanza de vida de
los huevos. Desde aquí proponemos que, en aquellas lagunas donde
aparezcan depredadores de huevos las hembras de la salamandra
realizarán este comportamiento. En las lagunas donde no haya
depredadores, o su presencia sea mínima, no lo realizaran. Esta
premisa tiene potencial para convertirse en una regla general a
comprobar empíricamente y, en cada caso, observar por qué no se
cumple, qué relación tiene esto con la regla
de Hamilton
(2) y, si se diera el caso, replantearse el cómo evoluciona dicho
comportamiento. Gracias a esta reflexión, y ya como conclusión, nos
atrevemos a extraer otra conclusión: estas observaciones corroboran
la hipótesis de que el comportamiento de vigilancia de la puesta de
huevos es la forma más básica y primitiva del cuidado parental
(cuidado parental se refiere aquí exclusivamente a lo que Crump
denominó en 1996 “comportamientos post-ovoposición, es decir,
comportamientos que tienen lugar exclusivamente tras la puesta de
huevos). Es curioso, porque este tipo de comportamiento ha sido
alcanzado independientemente en múltiples familias y órdenes de
vertebrados e invertebrados. Cabe preguntarse ¿Realmente la regla de
Hamilton es tan potente?
REFERENCIAS:
- Boscherini,
A., & Romano, A. Parental care in Salamandrina perspicillata
(Amphibia, Salamandridae): egg defence against caddisfly larvae.
North-Western
Journal of Zoology,
7(1),
167-170. - La
quimera de Gupta (Septiembre, 2015). TITANES
EN LA SOMBRA: Warder Clyde Allee y la seleción en beneficio del
grupo. Disponible
en: http://tmblr.co/Z9NI9l1tA2mwB


