¿SON LAS ESPECIES CONSTRUCTOS SOCIALES? Un poco sobre los Gimnofiónidos

regular | Fecha de publicación: 25 abril, 2016

¿Qué
es lo que determina que uno llegue a conocer una cosa o no? Está
claro que el primer condicionante del conocimiento es uno mismo “¿Qué
es lo que quiero conocer?” pero, inmediatamente, aparece un segundo
condicionante mucho más sutil y sibilino, que actúa a nuestras
espaldas y que, en muchas ocasiones, somos ignorantes ante su acción
“¿Qué información es la que está llegando a mis manos?”. En
otras palabras ¿Estoy potencialmente capacitado para conocer todo o,
en cambio, me está llegando tan solo una parte de la realidad? Si
huimos de planteamientos filosóficos más o menos metafísicos sobre
“qué podemos conocer”, llegaremos ante dos posibles escenarios:
I) puede acceder a toda la información disponible sin ningún tipo
de sesgo o, II) Puede acceder a la información, pero existe algún
tipo de sesgo de la misma.

Si nos hallamos entre las personas que consideran
que el mundo se mueve en un sistema enmarcable en el escenario dos,
os costará menos comprender lo que voy a plantear. La hipótesis es
la siguiente: la naturaleza es, al menos en parte, un constructo
social y un sujeto político y, como tal, va a responder. Por ejemplo
¿Por qué todo biólogo quiere dedicarse al estudio de los mamíferos
o las aves y, en cambio, hay tan poquitos que quieran dedicarse a los
rotíferos? ¿Por qué la población general está más predispuesta
a gastar el dinero de sus contribuciones impositivas a proteger el
lince ibérico y no al sapo partero? ¿Por qué la gente conoce, al
menos, unas cuantas especies de aves y mamíferos y desconoce por
completo lo que es una cecilia?

Esta idea de la naturaleza como constructo social
la propusieron, por primera vez Brian Czeck y
Paul R. Krausman (1)
a finales del siglo XX, tras recoger, junto con otro autores, la
teoría de los constructos sociales de Schneider e
Ingram
de 1993 y adaptarla para
comprender mejor cómo la sociedad concibe a las especies (2); cómo
la sociedad acaba protegiendo unas especies y no otras; cómo la
sociedad acaba conociendo a unas especies y no otras. La “teoría
de los constructos sociales”

se basa en 2 variables: I) poder político que atesora una
determinada institución o grupo social y II) La cantidad de
conocimiento que la sociedad dispone de él o, en otras palabras, si
está o no bien “construido”
a
nivel social. Czeck y Krausman proponen asimilar el “Poder
político”
a
Potencial
político que se
puede ganar”
con
la conservación de una determinada especie. El concepto no sería
tan diferente, pero así es más comprensible. De esta forma, al
igual que con los sujetos políticos de Schneider e Ingram, el cruce
de las 2 variables nos devuelve 4 tipos de especies en función de su
Constucción
social”
:
I) Especies
aventajadas
:
son especies muy conocidas y con elevado potencial políticos, II)
Especies
contendientes
:
Grupos poco conocidos pero, en un determinado caso, subceptibles de
ser explotados políticamente, III) Especies
dependientes
:
especies muy conocidas pero por las que la gente no está muy
dispuesta a movilizarse, y IV)  Especies
desviadas
:
existe poco conocimiento en la sociedad sobre ellas y, por su
naturaleza, no son demasiado atractivas (Fig.
1).

Hoy
vamos a intentar poner un pequeño grano de arena en favor de las
especies desviadas
y
hacer que, al menos el lector de este artículo, conozca algo más
sobre un grupo de animales prácticamente desconocido. Hoy vamos a
hablar un poco de los Gymnofiónidos
o,
como se les conoce de forma más coloquial, las cecilias. Las
cecilias son vertebrados afines a los anfibios (digo afines porque,
actualmente, se discute si los anfibios son un “cajón de sastre”
de grupos no emparentados entre sí o si, verdaderamente, tienen un
antecesor común. No
obstante, se estudian junto a los otros dos grupos de anfibios:
anuros o ranas y urodelos o salamandras),
que se caracterizan por 3 cosas: no tienen extremidades (son
ápodos), tienen los ojos completamente desarrollados pero son
afuncionales; son internos y hay todo un tejido conjuntivo y epitelial
por encima, y
poseen un epitelio en
la piel a
caballo entre el de los anfibios, pocas capas y no queratinizados, y
el de los mal llamados reptiles (este sí ya es considerado un grupo
“cajón de sastre”), muchas capas de células y queratina para
proteger el epitelio de la desecación.

Figura
1. Propuesta de Czeck y Krausman de las especies como sujetos
políticos (1). La cantidad de conocimiento social (construcción) se
incrementa en el eje de las Y hacia arriba, y el Poder político, o
potencial,
aumenta hacia la izquierda.

Según los últimos hallazgos arqueológicos, son un grupo bastante
antiguo (unos 120 millones de años). Actualmente se distribuyen por
buena parte de América central y Sudamérica, Oeste, sud y Este de
África, Oeste de la India, y Este de Asia. Son todos territorios que
estuvieron unidos en el subcontinente Gondwana. Esto podría explicar
la actual distribución del grupo que, en cualquier caso, parece
estar restringida a los trópicos/subtrópicos. Es un grupo que
recientemente ha experimentando un rápido crecimiento en el número
de especies que conocemos del mismo. Apenas hace 5 años se conocían
unas 20-30 especies pero, actualmente, el número se acerca a las
200, gracias a los últimos descubrimientos en India (2012) llevados
a cabo por investigadores de la Universidad de Delhi, que han
localizado varias especies pertenecientes a una nueva familia que,
parece ser, está estrechamente emparentada con las familias del
cuerno de África. Los autores hipotetizan que las familias debieron
divergir con la migración de la placa india hacia su colisión con
la Euroasiática (3).

La
fenología de la mayoría de las especies es, también, bastante
peculiar. Son de hábitos fosadores. Pasan la mayor parte del tiempo
escavando
galerías y alimentándose
de la edafofauna presente en el suelo. Si queremos hacernos una idea
aproximada de cómo se comportan, podemos imaginarnos a una lombriz
de tierra. Tienen una reproducción también peculiar: los
huevos son incubados internamente(
es
lo que se conoce como ovoviviparismo característico, también, de
muchas especies de serpientes)
pero lo realmente llamativo, y es lo que
Alexander Kupfer
y colaboradores, en 2006, descubrieron (4), es que la epidermis de
las hembras cambia durante la incubación interna de los huevos. Se
produce un incremento del número de células repletas de lípidos
(fig. 2).

Figura 2. Comparación de la
piel  de cecilias (especie Boulengerula taitanus) no
incuvadoras (a) con cecilias incubadoras y cuidadoras de sus crías
(b). Las sección de la izquierda muestran cortes teñidos con
Hematoxilina-Eosina, mientras que los de la derecha (en blanco y
negro) muestran cortes teñidos con negro sudan (afinidad por
lípidos). E: epidermis, D: dermis, Sc: estrato córneo. La barra de
escala representa 50 µm (4).

Los
gymnofiónidos son animales Desviados, en la terminología de
Czeck y Krausman, pero no podemos; no debemos descuidar lo que
conocemos de este tipo de animales porque, cuando queramos darnos
cuenta, “nuestros animales aventajados” no podrán
sobrevivir ante la caída poblacional de todos esos organismos
Desviados que, durante décadas, hemos olvidado bajo un manto
de constructo social.

Para finalizar os dejo con un vídeo resumen

REFERENCIAS

  1. Czech, B. &
    Krausman, P. R. (2001). The endangered species act: history,
    conservation biology, and public policy
    . JHU Press.
  2. Schneider, A.
    & Ingram, H. (1993). Social construction of target populations:
    Implications for politics and policy. American political science
    review
    , 87(02), 334-347.
  3. Kamei, R. G., et al. (2012). Discovery
    of a new family of amphibians from northeast India with ancient
    links to Africa
    . Proceedings of the Royal Society of London
    B: Biological Sciences
    , rspb20120150.
  4. Kupfer, A., Ket al. (2006). Parental
    investment by skin feeding in a caecilian amphibian
    . Nature,
    440(7086), 926-929.