No soy un defensor acérrimo de la llamada teoría de Gaia orgánica, la cual hipotetiza que la tierra es un gran organismo, capaz de autorregularse y de imponer “conscientemente”, restricciones a las poblaciones de organismos que se desarrollan en su seno. James Lovelock ha sido uno de sus ponentes más activos pero, en la última década, se ha desmarcado de la misma y ha vuelto a interpretaciones más “tradicionales”. Esta comparación que preconiza la teoría de Gaia orgánica –la hipótesis de que la tierra es un organismo– puede parecer escandalosa, poco seria, precipitada y un sin número de adjetivos que se nos puede ocurrir –y con razón–, pero las preguntas que han planteado aquellos que la han desarrollado o aquellos que se han acercado a sus deducciones y problemas, son de una importancia infravalorada en la biología actual. Por ejemplo … Leer más


