Lobry de Bruyn y A. J. Conacher, a principios de la década de los noventa, realizaron una revisión sobre el papel de las termitas y las hormigas en la modificación del suelo. Se centraron en las termitas porque su etología y forma de vida social permiten un estudio más cuantitativo del impacto real de estos animales sobre el suelo (1). Han demostrado el importante aporte de materia orgánica, nitrógeno, fósforo, potasio y magnesio intercambiable que realizan, sobre todo los termiteros y, en menor parte, los hormigueros.. Junto a este hecho, creemos útil resaltar algunos datos medios extraídos del trabajo que, pese a ser una medida más que aproximativa dada la impresionante variabilidad observada (existen termitas constructoras de nidos “aéreos”, es decir, que se elevan varios metros del suelo en forma de edificio de barro, que son capaces de remover, desplazar … Leer más