
Figura 1. Resumen que realiza Halftter de
los tipos de biodiversidad (2).
Cuando tratamos de estudiar un fenómeno, el
primer paso, y uno de los más importantes, es definir nuestro objeto
de estudio. Como si de las lentes de un microscopio se tratase, la
forma, la amplitud y la exactitud de la definición de nuestro objeto
de estudio marcará desde el inicio el propio estudio del fenómeno.
En el caso de la biodiversidad, se han ido sucediendo a lo largo de
la historia múltiples definiciones de lo que es y lo que abarca. El
paradigma actual de la biodiversidad se puede explicar a
partir de una idea central que recorre cada uno de los subconceptos
de biodiversidad que podemos crear a partir de esta idea: la
biodiversidad es multinivel y, cada nivel, es importante en sí
mismo, añadiendo biodiversidad total al sistema.
Sustanciemos lo abstracto. Podemos considerar
diferentes tipos de diversidad biológica. Empezando por la más
fácilmente entendible de todas, podemos hablar de las diferentes
variedades de un mismo gen que codifican variedades de proteínas y
que producen respuestas fenotípicas diversas. Cuando hablamos de que
existen humanos con una mutación en su receptor CD4 en los
linfocitos facilitadores y que esto les hace insensibles a la
infección por VIH, y que existen humanos que no la tienen (la
inmensa mayoría). El tener diferentes alelos para una respuesta
fisiológica concreta, como ésta, puede ser esencial para la
supervivencia de la especie, por ejemplo, en caso de epidemias.
Estamos hablando, por
tanto, de biodiversidad
(biodiversidad genética).
Si
adelantamos un paso, podemos tener muchos genes actuando a la vez,
produciendo proteínas e interaccionando con el medio celular y, a su
vez, millones de células interaccionando, como conjunto, con un
ambiente variable: esto, en su conjunto, es lo que se denomina
fenotipo y, entre individuos, puede variar. Por ejemplo, está
documentado que la dieta en muchas aves depende del individuo en
cuestión y del medio en el que se encuentre: hay individuos poco
flexibles que tienden
a comer siempre el mismo tipo de presa, mientras que hay individuos
muy flexibles que se adaptan a la disponibilidad (1).
Todo ello dentro de una misma especie; incluso dentro de una misma
población. Una diversidad comportamental (y en
general fenotípica) puede favorecer la “supervivencia de la
especie” en condiciones ambientales cambiantes o difíciles. Esto
también es biodiversidad. Para
muchos autores ésta no sería más que una variación de la
biodiversidad genética pero desde mi punto de vista, es mejor seguir
la visión de Bolnick
y
colaboradores
(1)
y
considerar la diversidad fenotípica por encima de la genética ya
que podría estar reflejando procesos epigenéticos, embriológicos,
comportamentales
o procesos
todavía no conocidos
y/o
no
considerados
y que podrían estar aportando diversidad.
Si
adelantamos otro paso nos encontramos directamente con la frontera de
la especie. Más allá de la discusión sobre el concepto de especie
y sobre qué debería ser considerado especie y qué no, y a qué
nivel, pongamos donde pongamos la frontera, al final del camino
tendremos que contar especies. Esto es lo que se denomina
biodiversidad
sensu stricto
o biodiversidad α.
Esta
diversidad mide el número de especies biológicas en una región o
localidad dada. Como he dicho antes, en principio, la discusión del
concepto de especie para la medición global de la biodiversidad no
debería de importarnos porque, al final, si queremos hacer una
correcta medición de la misma, deberíamos considerar aquellas
entidades que varían, y que hemos dejado por debajo del nivel de
especie, como variación de otro tipo: o biodiversidad
genética,
o biodiversidad
fenotípica.
Ahora
ya entramos en niveles superiores. Como he dicho, si no entendemos
que los conjuntos de especies, en si mismos, también pueden ser más
o menos diversos, no comprenderemos en su plenitud la noción de
biodiversidad. Dentro de un ecosistema, por ejemplo la estepa
castellana (con su composición mayoritaria de encinas, y la
presencia de zarzamoras, escobas, majolitos, endrinos, gabancinas,
etc. y largas extensiones de gramíneas), podemos distinguir
subsistemas: las extensiones de gramíneas, los acúmulos de
arbustos, las zonas de bosque cerrado con encinas,
las zonas húmedas, donde las encinas
son substituidas por fresnos y chopos, etc. Esto también es
diversidad y es conocida como biodiversidad
β.
Por
último, y a un nivel por encima del ecosistema, podemos pensar que
en una determinada región pueden existir diferentes ecosistemas, por
ejemplo, un humedal insertado dentro de la estepa castellana y, por
tanto, podemos considerar regiones más diversas o menos diversas en
función de una variable que, técnicamente, denominaremos
biogeográfica.
Esta diversidad es conocida
como diversidad biogeográfica o biodiversidad
Г.
Es
importante resaltar una cuestión. Que exista un número elevado de
alelos, especies o ecosistemas no quiere decir, necesariamente, que
ese sistema biológico sea diverso. En palabras de Gonzálo
Halffer:
La
biodiversidad no depende solo de la riqueza de especies, sino también
de la dominancia relativa de cada una de ellas. Las especies se
distribuyen según jerarquías de abundancias, desde algunas muy
abundantes hasta algunas muy raras. Cuanto mayor el grado de
dominancia de algunas especies y de rareza de las demás, menor es la
biodiversidad de la comunidad. Esto es muy común, por ejemplo, en
algunos tipos de vegetación templada como los bosques de pino, donde
hasta el 90 % de la biomasa vegetal del ecosistema esta formada por
solo una o dos especies, y el 10 % restante por una cantidad grande
de plantas de baja abundancia. Entender
el problema de la biodiversidad implica discutir el por que de la
rareza biológica. (2)
Con todos estos datos, podemos enfrentar el estudio de la
biodiversidad de una forma completa. Y gracias a la comprensión de
todas las dimensiones de este fenómeno, podemos preguntarnos cómo
podemos frenar la actual pérdida de biodiversidad (a todos los
niveles) que están sufriendo la práctica totalidad de ecosistemas
terrestres (3) o qué
tipo de medidas serían más efectivas para éste fenómeno en
concreto.
REFERENCIAS
- Bolnick, D. I., Svanbäck, R., Fordyce, J. A., Yang, L. H., Davis,
J. M., Hulsey, C. D., & Forister, M. L. (2003).
The ecology of individuals: incidence and implications of individual
specialization. The American Naturalist, 161(1),
1-28. - Halffter, G. (1995). ¿
Qué es la biodiversidad?. Butlletí de la Institució
Catalana d’Història Natural, 5-14. - Butchart, S.
H., Walpole, M., Collen, B., Van Strien, A., Scharlemann, J. P.,
Almond, R. E., … & Carpenter, K. E. (2010). Global
biodiversity: indicators of recent declines. Science,
328(5982), 1164-1168.


