Una de las principales vías teóricas que tiene la evolución para la producción de nuevas especies son los cambios que se pueden producir a nivel del desarrollo embrionario. Por ejemplo, existen unos tipos de genes, muy conservados en la evolución que, cuando sufren pequeñas mutaciones que provocan cambios en la concentración de las proteínas que producen, o en la capacidad de difusión de las mismas en el embrión, provocan grandes cambios fenotípicos. Es decir, con pequeños cambios, se producen grandes saltos evolutivos. Estos genes tan importantes –verdaderas “llaves” del desarrollo embrionario– han venido a llamarse genes homeostáticos. Cambios en estos genes pueden llevar, por ejemplo, a heterocronías del desarrollo. Stephen Jay Gould en su libro Ontogenia y filogenia (1977) hace referencia a estos cambios e identifica hasta tres variables macroscópicas que se pueden ver afectadas por cambios en los tiempos … Leer más


